EL ANTIHÉROE REENCAUCHADO

 

No es nuevo en la historia política de Colombia esta clase de fines abruptos para líderes prometedores por su carisma y preparación. Alberto Santofimio Botero fue sepultado políticamente tras comprobarse sus vínculos con el narcotráfico y su presunta participación en el magnicidio de Luis Carlos Galán. Todas sus dotes como orador consumado y gran polemista, no estuvieron a la altura de las exigencias éticas de un país que atravesaba por una honda crisis histórica ante la embestida brutal del narcotráfico.

 La reciente decisión judicial que envió al ex ministro Andrés Felipe Arias a la cárcel, es el desenlace de una biografía meteórica en la tribuna política que, con atributos propios y calcados, Arias había alcanzado a escribir.

No es nuevo en la historia política de Colombia esta clase de fines abruptos para líderes prometedores por su carisma y preparación. Alberto Santofimio Botero fue sepultado políticamente tras comprobarse sus vínculos con el narcotráfico y su presunta participación en el magnicidio de Luis Carlos Galán. Todas sus dotes como orador consumado y gran polemista, no estuvieron a la altura de las exigencias éticas de un país que atravesaba por una honda crisis histórica ante la embestida brutal del narcotráfico.

La debacle se repite y las instituciones democráticas son exigidas hasta el límite de nuevo. Esta vez, por la conducta inapropiada de un líder muy joven que sólo encaminaba sus acciones por el lente de la ambición. Los instrumentos y recursos del Estado fueron rendidos a su vanidad y a la codicia de unos pocos.

En este sentido su proyecto político se catapultó bajo la venia del ex presidente Uribe, tornándose en una calcomanía de este y copiándole en todo. Su tonillo, ademanes histriónicos y hasta agravios. Tomando de Uribe su proyección ideológica, Uribito logró hacerse con una identidad prestada para ser el sucesor natural del ex presidente. Pero en  las urnas fue derrotado en la consulta conservadora y su camino sufrió una pausa.

Con la llegada de la nueva administración de Santos y de una cruzada contra la corrupción, la decisión de la Procuraduría contra Arias, por el escándalo de Agro Ingreso Seguro, lo inhabilitó del servicio público por 16 años. El juicio penal que se le adelanta ya lo llevó a la cárcel por obstruir a la justicia. En un abrir y cerrar de ojos el niño consentido del uribismo pasó de ser héroe a villano.

Ya sea como un muñeco de látex reencauchado del ex presidente Uribe, o como un tecnócrata preparado, Arias ejerció su liderazgo para su propio beneficio, imitando dramáticamente a su mentor. Sin ideas propias, su inteligencia y preparación no fue puesta al servicio de la comunidad. En últimas, terminó consolidándose como la figura del antihéroe que tuvo todo para ejercer un liderazgo democrático y más allá de su interés personal. Al final, se derrumbó con los “poderes” en la mano.

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Biografía del Autor

Estudiante de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Javeriana. Cursa 8 semestre. Delegado Estudiantil ante el Consejo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Actualmente hace parte del grupo editorial DemoCrítica en el que trabaja como co-director, editor y columnista. Ha colaborado con la revista Punto Enclave de la carrera de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Javeriana. Es fundador y creador de democritica.com.